Siempre
realizo una primera reunión, meramente
informativa, en la que me transmitís la
necesidad que tenéis, y valoramos si os puedo
ayudar. Aquí, recojo información relevante y
planificamos los pasos a seguir.
Una vez hecho
esto, planteamos la evaluación. Este proceso,
será variable en función de la necesidad, y
podrá constar de más reuniones con los
familiares y el niño y la aplicación de las
pruebas que se consideren oportunas.
Posteriormente, se realiza una devolución de lo
observado en la evaluación. En esta sesión,
comentamos los hallazgos y los objetivos a
trabajar.
¡Ahora sí!
Comienza la intervención. Se tratará de sesiones
individuales, de duración e intensidad variable,
dependiendo de factores como la edad y las
necesidades.
Se realiza una
evaluación continua de las necesidades y se van
ajustando los objetivos y actividades a todos
los cambios que van sucediendo. Buscaremos la
generalización de todo lo aprendido por medio de
una comunicación continua y fluida con el
entorno del niño. Es necesario que la familia
esté implicada durante todo el proceso, por eso,
en todas las sesiones habrá un feedback de lo
que hemos trabajado. En muchas de ellas, os
pediré que entréis con el niño.